Operación Bikini: ¿El jamón ibérico engorda?

 

En plena operación bikini es probable que os surjan dudas sobre si ponerse un buen aperitivo de jamón ibérico podría dar al traste con semanas de dieta… Y es que existe la percepción de que los productos cárnicos aportan un exceso de calorías, y muchas parejas con hijos pequeños o las más jóvenes reducen su consumo. Y eso que el jamón ibérico tiene muchos y muy variados beneficios

Nosotros creemos que es por eso de que la grasa es muy visible y eso echa para atrás, pero… ¿de verdad engorda? Hoy desde Olalla volvemos a ponernos con los mitos sobre el jamón ibérico.

 

La grasa y el jamón ibérico.

Aunque cuando cortamos una loncha de jamón ibérico vemos en ella vetas de grasa, la verdad es que para cuando la pieza nos llega la mayoría de la grasa que realmente contiene ya no está, pues la hemos retirado junto con la corteza. De hecho, lo que nos comemos es una parte de magro con grasa intramuscular.

Esta grasas que algunos miran con reticencia es lo que le da su calidad, sabor y aroma tan característicos al jamón ibérico, y es la que hace que no nos resulte fibroso, sino jugoso. Además, para valorar si engorda tendríamos que saber su aporte energético, que depende ante todo de dos factores: el contenido energético y cada cuánto se consume.

 

¿Y cuál es su aporte colérico?

Tanto el jamón ibérico como la propia grasa que contiene aportan energía y, por tanto, calorías. La parte del jamón tiene proteínas, que suponen unos 32 gramos de proteínas por cada 100 gramos de carne… Es decir, alrededor de 120-130 calorías.

Por otro lado, la grasa, como ya hemos dicho, se divide en externa y en intramuscular. Normalmente entre ambas suman un porcentaje de 19 gramos de grasa por cada 100 gramos de jamón ibérico. Casi nada. Esto se traduce en unas 172 calorías.

En resumen, el contenido energético del jamón se encuentra alrededor de las 300 calorías por cada 100 gramos. Inferior a la del pan, otros embutidos o incluso el queso curado.

Y luego está la frecuencia de consumo. La verdad es que la media en España entre 80 y 90 gramos a la semana, lo que nos da menos del 2% de las 14.000 calorías que se recomienda ingerir durante los siete días de la semana. Sin embargo, hay épocas del año en las que tanto la venta como el consumo de jamón ibérico (y de otros embutidos) se disparan, como por ejemplo en Navidades. Y, aun así, los atracones a jamón ibérico que nos metemos en Nochevieja y Navidad no llegan siquiera a cubrir el 6% de la energía  que necesitamos.

Por otro lado, hay que decir que existen muy pocos alimentos que sean capaces de saciar tan rápida y profundamente el hambre como el jamón ibérico. Es por esto mismo por lo que se suele usar de aperitivo en cenas largas o fiestas, evitando así que comamos con los ojos o acabemos llenándonos de otros platos menos sanos.

Ahora que ya sabéis que un buen bocata de jamón ibérico no os va a fastidiaros la dieta (¡ni la de adelgazar ni la del día a día!) no le deis más vueltas y animaros a llenar la cesta de nuestra tienda online con los jamones que más os llamen la atención, ¡que la vida es corta y el verano aún más!

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