Cerdos alimentados con bellota, pero no todas las bellotas son iguales

Cerdos alimentados con bellota, pero no todas las bellotas son iguales

Existen numerosos tipos de bellotas, que se diferencian por su aspecto, su sabor y su valor nutricional, pero no todas son adecuadas para la alimentación de un cerdo ibérico. En las dehesas de la península Ibérica, los cerdos se alimentan de las bellotas del roble, el alcornoque, la encina y el quejigo, que son las más beneficiosas para el cerdo ibérico.

Beneficios de las bellotas para el cerdo ibérico

Las bellotas del alcornoque, la encina, el roble y el quejigo, sobre todo las de los dos primeros, tienen un elevado contenido energético, lípidos y ácido oleico. Este último, que se encuentra en concentraciones de entre el 55% y el 60% en la carne del jamón ibérico de bellota, ayuda a aumentar el colesterol bueno (HDL) y a reducir el malo (LDL). Esto significa que el jamón ibérico de bellota es altamente cardiosaludable.

En la época de montanera, la última fase de engorde que se da entre septiembre y febrero y en la que los animales se alimentan libremente en la dehesa, los cerdos ingieren grandes cantidades de bellotas a la vez que se mueven continuamente, lo que hace que generen mucha grasa, pero que esta quede infiltrada en el músculo. Esta grasa aporta un sabor y un aroma excepcional a la carne del jamón. En Olalla estamos orgullosos de cuidar la alimentación de nuestros cerdos permitiendo que tengan dos periodos de montanera durante su crecimiento para conseguir un sabor e infiltración únicos.

¿Qué bellotas consumen más los cerdos ibéricos?

Las bellotas que más consumen los cerdos son las de la rotundifolia, una subespecie de la encina, y las de los alcornoques. Ambas tienen un sabor más amargo. Los animales también tienen predilección por las bellotas de los quejigos, con un sabor mucho más dulce. Mientras que por lo general las del roble no son tanto de su agrado.

¿Qué garantiza que un cerdo se ha alimentado realmente de bellotas?

Fíjate bien en la etiqueta del jamón ya que la ley establece que sea negra para los jamones de bellota 100% ibéricos y roja para los jamones de bellota con un 75% o 50% de raza ibérica.

De acuerdo con la normativa, para que un jamón sea de bellota debe proceder de un cerdo criado en libertad en una finca en la que haya una hectárea por cerdo permitiendo que cada animal tenga un número de árboles adecuados para su alimentación.

La mayor garantía de alimentación, cuidado del animal, proceso de elaboración y origen geográfico de un jamón ibérico lo tienes en las Denominaciones de Origen Protegidas, entidades independientes que vigilan para mantener la calidad y características únicas. Olalla es socia fundadora de la Denominación de Origen Protegida Jabugo, la denominación con mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional, estamos orgullosos de nuestra Sierra de Aracena, nuestra raza de cerdos y de nuestras tradiciones que nos han llevado nuestros jamones a lo más alto.

La sede del Consejo Regulador está en Jabugo (en la provincia de Huelva), es el órgano de gestión de la D.O.P Jabugo y cuenta con un equipo profesional con una dilatada experiencia, que verifica la calidad y el origen de nuestros jamones y paletas. El exhaustivo control de calidad establecido por la D.O.P Jabugo comienza con la identificación y el control individual de los cerdos en la dehesa, y continúa con la identificación y control de las piezas en mataderos, secaderos y bodegas.

Todos nuestros cerdos se crían en un entorno privilegiado dominado sobre todo por las encinas y los alcornoques en dehesas de Andalucía y extremadura. Allí se alimentan de las bellotas, de la hierba silvestre y de piensos de alta calidad. Esta alimentación garantiza que nuestros jamones sean totalmente naturales y saludables.

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