Jamón ibérico de bellota, cómo catarlo

¿Habéis decidido comprar un jamón ibérico de bellota online y queréis hacer algo especial con este manjar? ¿Tenéis una cita familiar o una reunión de amigos y queréis organizar una quedada diferente? En Olalla queremos desentrañaros hoy todas las claves de esta práctica, paso por paso. De esta manera no necesitaréis acudir a ningún restaurante de lujo, pues no hace falta ser todo un gourmet para organizar una degustación a la altura.

 El corte del jamón ibérico de bellota, clave de la presentación

Para organizar una cata con este producto tan especial resultará indispensable cortarlo, como resulta lógico. A aquellos de vosotros que nos leéis asiduamente os resultará sencilllo, pues ya os hemos contado en otras ocasiones todas las claves para abordar este paso del proceso. Si todavía no las conocéis, no os preocupéis pues os vamos a desvelar todos sus secretos muy rápidamente.

Resultará pues preciso tener en cuenta algunas directrices generales, como por ejemplo, adecuar el corte a la forma intrínseca de la pieza. Esto nos ayudará a moldear nuestras lonchas lo más finas posibles, perfectas para la degustación. Un grosor excesivo de las porciones podría resultar inadecuado para su correcta deglución, y nuestros comensales nos agradecerán que seamos atentos en este sentido.

Cada corte deberá, además, contener su porción adecuada de grasa. Es precisamente este lípido saludable el que le da sentido de ser, sabor y consistencia a este producto, por lo que resultará vital equilibrarlo bien durante el corte. Una vez lo tengamos listo, lo dispondremos siempre sobre un fondo blanco. Los fondos negros distorsionan, en ocasiones, nuestra percepción sobre el color del alimento.

Vista y aroma

Vista, aroma y gusto no son otras que las claves en toda cata que se precie. Es decir, todos los aspectos que deberíais tomar en consideración a la hora de proceder a realizar la cata del jamón ibérico de bellota. Es precisamente la raza del animal del que procede, el cerdo ibérico, la que propicia las particularidades de esta primera clave: la vista. No en vano, las altas tasas de mioglobina se traducen en un magro de color carmesí intenso, coronado con una grasa blanquecina o rosácea. Esta debe fundirse a temperatura ambiente, dejando la pieza perlada y brillante.

En cuanto al aroma, debemos ser precavidos y vigilar la presencia de posibles olores extraños en nuestro jamón de bellota. Si bien es cierto que el alimento presentará un olor intenso y persistente, con regusto a curado, pero si este es ligeramente oxidado no debemos consumirlo. 

El rey de los sentidos: el gusto

Cuando hablamos de jamón ibérico resulta inevitable centrarse en el plato fuerte: el gusto. Sin embargo, ¿a qué debería saber un jamón ibérico de bellota en estado óptimo?

Este manjar debería saber, en primera instancia, jugoso. La grasa se funde al entrar en contacto con la lengua, por lo que es importante introducir la loncha por su parte más oleaginosa. Solo si la concentración de sal es baja podremos notar los distintos matices de sabor que adquiere el producto mediante el proceso de curación, como el ligero regusto dulce que puede llegar a percibirse. 

Otra de las señas de identidad de este producto no es otra que la persistente aspereza en la garganta que dejará tras de sí la grasa al consumirla. Sin duda alguna pronto nos sentiremos invitados para beber. Sin embargo, los expertos advierten de los peligros que encierra mezclar este peculiar alimento con vinos como el tinto. Podríamos decantarnos en su lugar por uno blanco, rosado, o incluso cava, pues el vino tinto, al entrar en contacto con el jamón ibérico de bellota, solidificaría en exceso su carne, volviéndola dura y chiclosa, algo que querremos evitar a toda costa.

Tienda Olalla

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